Cuaderno de oraciones
Nombre:
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“Vengan a mi todos los que estén
cansados y agobiados, que yo los aliviaré”
1era edición 500.000 copias
Índice
“También nosotros, cuando no no
Oraciones… …principales
5
…para la mañana
6
…para la noche
14
…al Espíritu Santo
5
…a la Virgen María
6
…para pedir perdón
14
…para comulgar
5
…para intenciones particulares
6
…a los santos
14
…para la vida cotidiana
5
rezamos, lo que hacemos es cerrar la puerta al Señor. Y no rezar es esto: esto: cerrar la puerta al Señor, para que no pueda hacer nada. En cambio, la oración, ante un problema, una situación difícil, una calamidad, es abrir la puerta al Señor para que venga. Porque Él hace nuevas las cosas, sabe arreglar las cosas, ponerlas en su sitio. Rezar es esto, abrir abrir la puerta al Señor para que pueda hacer algo. Pero si cerramos la puerta al Señor, no puede hacer nada.”
Papa Francisco
Oraciones principales Santiguarse En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. + Amén
Persignarse Por la señal de la santa cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro + En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo + Amén.
Padrenuestro Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María Dios te salve María, llena eres de gracia
el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén
Gloria Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Credo Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, S eñor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, S anto, la Santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurección de la carne y la vida eterna. Amén
Gloria (Misa) Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, A ltísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oraciones de la mañana Bendita sea tu pureza Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea. Pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A ti, Celestial Princesa, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mirame con compasión, no me dejes Madre mía. Amén
Acto de Consagración a la Virgen ¡Oh Señora mía, oh Madre mía! Yo me ofrezco todo a TI. Y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón; en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, tómame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.
El escudo de san Patricio San Patricio de Irlanda
Me levanto hoy por medio de poderosa fuerza, la invocación de la Trinidad. Me levanto hoy por medio de la fuerza de Dios que me conduce, mirada de Dios que me vigila, oído de Dios que me escucha, mano de Dios que me guarda, palabra de Dios que habla por mí, la sabiduría de Dios que me guía, sendero de Dios tendido frente a mí, escudo de Dios que me protege. Cristo conmigo, Cristo frente a mí, Cristo en mí, Cristo sobre mí, Cristo debajo de mí, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda. ¡Él, la fuerza, Él, la paz! Cristo al dormir Cristo al descansar, Cristo al levantar, Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura, Amén.
Dame, Señor, este día Antiguo cántico de peregrino
Dame, Señor, este día, y lo que ocurra en él: Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Tú eres el Camino: yo quiero seguirlo. Tú eres la Verdad: yo quiero verla. Tú eres la Vida: que me arrolle un
torbellino de dolor y de frialdad, de felicidad y de ardor, todo lo que me ocurre es bueno. ¡Haz que todo aumente la devoción en mí! Yo comienzo ya, en tu nombre. Amén.
Mis ojos Mis ojos, mis pobres ojos que acaban de despertar. Los hiciste para ver, no sólo para llorar. Haz que sepa adivinar entre las sombras la luz, que nunca me ciegue el mal ni olvide que existes tú. Que, cuando llegue el dolor, que yo sé que llegará, no se me enturbie el amor, ni se me nuble la paz. Sostén ahora mi fe, pues, cuando llegue a tu hogar, con mis ojos te veré y mi llanto cesará.
Estate Señor conmigo Estate, Señor, conmigo siempre, sin jamás partirte, y, cuando decidas irte, llévame, Señor, contigo;
porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas. Llévame en tu compañía, donde tu vayas, Jesús, porque bien sé que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo, ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mí te vas. Por eso, más que a la muerte,
Oración de la mañana Señor, te alabo, te glorifico y te agradezco por este nuevo día, por el regalo de la vida, por mi familia, todos mis seres queridos. Te pido por todos los que pondrás en mi camino. Regálame tu mirada para que pueda descubrirte en cada momento, en cada cosa y en cada persona. Concédeme un corazón paciente y comprensivo, sereno, humilde y prudente. Cierra mis oídos a toda mentira. Guarda mi lengua de toda maldad. Que tu amor me conduzca y guíe. Dame de tu bondad y tu alegría, para que todos los que se acerquen a mi sientan tu presencia. Amén.
temo, Señor, tu partida y quiero perder la vida mil veces más que perderte;
“Dios no aparta su vista de nosotros, como
pues la inmortal que tu das
tampoco una madre aparta su vista del del hijo que
sé que alcanzarla no puedo cuando yo sin ti me quedo, cuando tú sin mí te vas. Amén.
empieza a caminar.”
Oraciones de la noche La pausa diaria 1. Me voy relajando, acallando el ruido interior y tomando conciencia de que voy a hablar con Alguien que me acompaña. 2. Pido luz, poder mirar mi vida como la ve Él, intentando vivir en transparencia: "sin el misterio mi sterio de la luz la vida completa se vuelve laberinto". 3. "¿Por dónde pasa mi Señor?". Voy recorriendo la jornada, viendo las pequeñas o grandes presencias de Dios en las personas, en los sucesos, en los sentimientos, en las lecturas, o en el trabajo bien realizado. 4. Doy gracias, reconociendo tanto bien recibido y el bien que he podido realizar durante este día. 5. Pido perdón por todo lo ambiguo, erróneo, dañino o negativo que haya podido hacer. 6. "Señor, ¿qué querés que haga?". Pienso en cómo espera el espera el Señor que actúe mañana.
Antes de cerrar los ojos Antes de cerrar los ojos, los labios y el corazón, al final de la jornada, ¡buenas noches!, Padre Dios. Gracias por todas las gracias que nos ha dado tu amor; si muchas son nuestras deudas, infinito es tu perdón. Mañana te serviremos, En tu presencia, mejor. A la sombra de tus alas, Padre nuestro, abríganos. Quédate junto a nosotros y danos tu bendición. Antes de cerrar los ojos, los labios y el corazón. al final de la jornada, ¡buenas noches!, Padre Dios. Amén
Cuando la luz del sol es ya poniente Cuando la luz del sol es ya poniente, gracias, Señor, es nuestra melodía; recibe, como ofrenda, amablemente, nuestro dolor, trabajo y alegría. Si poco fue el amor en nuestro empeño de darle vida al día que fenece, convierta en realidad lo que fue un sueño tu gran amor que todo lo engrandece.
Señor, Dios mío, te doy gracias por haber llevado a término este día; te doy gracias por permitir que cuerpo y alma descansen. Tu mano me ha cubierto para guardarme y protegerme. Perdona mi falta de fe y toda mala acción en este día, y ayúdame a perdonar a cuantos me han hecho daño. Déjame dormir en paz bajo tu protección, y presérvame de las tentaciones de la noche. Te confío a mis seres queridos, y a todos los que habitan en esta casa; te confío mi cuerpo y mi alma. Dios mío, alabado sea tu nombre. Amén.
Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte de pecadora en justa, e ilumina
Protege a los que velan
la senda de la vida y de la muerte
San Agustín
del hombre que en la fe lucha y camina.
Vela, Señor, con aquellos que velan o lloran esta noche. Cuida a los enfermos, da descanso a los fatigados, bendice a los agonizantes, alivia a los que sufren, compadécete de los afligidos, protege a los dichosos, y a todos nosotros, por la gracia de tu amor infinito. Amén.
Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza avanza la noche oscura sobre nuestro día, concédenos la paz y la esperanza de esperar cada noche tu gran día. Amén.
Tú has puesto fin a esta jornada Dietrich Boenhoffer
Te adoro
Oraciones al Espíritu Santo
San Agustín
Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Tuya es la l a luz del día, tuyas las tinieblas de la noche. Tuya la vida, tuya la muerte. Concédeme dormir en paz, bendice el día que ha de venir, y concédeme despertar para celebrar tu gloria. Amén.
Oración de la noche Señor, en esta noche, antes de cerrar mis ojos, recibe los deseos y las acciones del día que he terminado. ¡Perdón, Señor por lo que hice mal! ¡Perdón por lo que no hice! ¡Gracias, Señor por lo que tu hiciste! ¡Gracias, por lo que permitiste permi tiste que yo hiciera! Que descanse durante esta noche, para que así, renovado en mi cuerpo y en mi espíritu, pueda levantarme mañana para vivir en tu servicio. Amén.
“A mi parecer la oración mental no es otra cosa
que tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.”
Veni Creator Creator Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles. Llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado. Tú eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú el dedo de la mano de Dios, Tú el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía evitaremos
todo lo que es nocivo. Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
Secuencia de Pentecostés Ven, Espíritu Divino manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; si ervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
Espíritu Santo, respira en mí San Agustín
Respira en mí, ¡oh Espíritu Santo!, para que mis pensamientos puedan ser todos santos. Actúa en mí, ¡oh Espíritu Santo!, para que mi trabajo
también pueda ser santo. Sedúceme, ¡oh Espíritu Santo!, para que sólo ame lo que es santo. Fortaléceme, ¡oh Espíritu Santo!, para que defienda todo lo que es santo. Guárdame pues, ¡oh Espíritu Santo!, para que yo siempre pueda ser santo. Amén.
Al Espíritu Santo Espíritu Santo, que habitas en mi desde mi bautismo, ilumina mi inteligencia, para conocer y valorar más a Jesús. Lléname de Tu Amor, para llevarlo a quienes me rodean. Muéstrame la Verdad, para identificar los Verdaderos Valores. Libérame de toda opresión, para seguirte consciente y libremente. Hazme Profeta del Reino, para promover la esperanza y la Justicia. Fortifícame ante mis debilidades, para vencer las tentaciones y evitar el pecado. Nutre mi Espiritualidad, para crecer en mi Intimidad con Dios. Inspírame y Corrígeme, para seguir mejor a Jesús. Háblame, Muéveme, Motívame, Para siempre hacer lo que Dios Quiera de mi. Amén
Oraciones a María Bendita sea tu Pureza… Pureza … pág 6 Acto de Consagración... pág 7 Acuérdate Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección reclamando tu asistencia e implorando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Virgen! Madre de las vírgenes, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante tu presencia soberana. No desprecies mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!, antes bien esuchalas y acogelas benignamente. Amén.
“Cuando se pasa ante una im agen de la Virgen
hay que decir: Te saludo, Maria. Saluda a Jesús de mi parte."
Salve Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Magnificat (Lc 1, 46-55)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se s e alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por
mí:su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los l os soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Angelus D: El Ángel del Señor anunció a María. T: Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Ave María D: He aquí la sierva del Señor. T: Hágase en mí según tu palabra. Ave María D: Y el Verbo se hizo carne. T: Y habitó entre nosotros. Ave María D: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
T: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. D: Oremos Derrama Señor tu gracia sobre nuestros corazones y concede a quienes hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo, que por su Pasión y su Cruz alcancemos la gloria de la Resurrección. Por el Señor Jesús, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. T: Amén
Oraciones para pedir perdón Pésame Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el Infierno que merecí y por el Cielo que perdí; pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más, y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Yo Confieso Confieso “Para mí, la oración es un impulso del corazón,
una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús.”
Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.
Perdóname Señor Padre bueno, tengo necesidad de ti, cuento contigo para existir y para vivir. En tu Hijo Jesús me has mirado y amado, pero yo no he tenido la valentía de dejarlo todo y seguirlo, y mi corazón se ha llenado ll enado de tristeza, pero Tú, eres más fuerte que mi pecado. Creo en tu poder sobre mi vida, creo en tu capacidad de salvarme así como soy ahora. Por mi parte hago el propósito sincero de evitar las ocasiones próximas de pecado. Dame tu fuerza. Acuérdate de mi. ¡Perdóname!
Oraciones para/al comulgar Comunión Espiritual Para cuando no lo podemos recibir sacramentalmente, y cuando deseemos recibir ardientemente a Jesús
Creo, Jesús mío, que estás presente en el Santísimo sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi corazón. Pero ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven espiritualmente a mi vida. … (Breve silencio) Porque tu amor es misericordioso, creo que ya estás espiritualmente presente, te abrazo y me uno a Ti, no te apartes nunca de mi. Amén.
Alma de Cristo San Ignacio de Loyola
“Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua de su Costado, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme.
Del maligno enemigo, defiéndeme. Y en la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.
Oraciones por intenciones particulares
Por los siglos de los siglos. Amén
Oración por las familias
Oración Simple
Juan Pablo II
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo lleve el amor. Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón. Donde hay discordia, que yo lleve la unión. Donde hay error, que yo lleve la verdad. Donde hay duda, que yo lleve la fe. Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza. Donde hay tinieblas, que yo lleve tu luz. Donde hay tristeza, que yo lleve la alegría. ¡Oh Divino Maestro! Hacé que yo no busque tanto: A ser consolado sino a consolar. consolar. A ser comprendido, sino a comprender. comprender. A ser amado, sino a amar. Porque es dando como se recibe. Es olvidándose de si mismo, como uno se encuentra a si mismo, Perdonando que se es perdonado, Y muriendo que se resucita a la Vida Eterna. Amén
Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que que en cada familia familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, "nacido de Mujer", y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones porque siempre se renuevan. Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo. Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor. Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más
fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias. Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia. Tú, que eres la Vida, la Verdad y El El Amor, en la unidad unidad del Hijo Hijo y del Espíritu santo.
Por un enfermo Señor Jesucristo, que para redimir a los hombres y sanar a los enfermos quisiste asumir nuestra condición humana; mira con piedad a (Nombre), que está enfermo/a y necesita ser curado/a en el cuerpo y en el espíritu. espíri tu. Reconfórtalo/a con tu amor para que levante su ánimo y pueda superar todos sus males, y ya que lo/a has asociado a tu pasión redentora, haz que confíe en la eficacia de su dolor para la salvación del mundo. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
De un enfermo
“Recibe Señor”, San Camilo de Lelis
Recibe Señor, mis miedos y transfórmalos en confianza. Recibe Señor, mi sufrimiento y trasfórmalo en crecimiento. Recibe Señor, mi silencio y transfórmalo en adoración. Recibe Señor, mis crisis y transfórmalas en madurez. Recibe Señor, mis lágrimas y transfórmalas en plegaria. Recibe Señor, mi ira y transfórmala en intimidad. Recibe Señor, mi desánimo y transfórmalo en Fe. Recibe Señor mi soledad y transfórmala en contemplación. Recibe Señor mis amarguras y transfórmalas en paz del alma. Recibe Señor, mi espera y transfórmala en esperanza. Recibe Señor mi muerte y transfórmala en resurrección. Amén
Oración por la patria Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda, Tu nos convocas. Aquí estamos, Señor, cercanos a María, que desde Luján nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina! Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Amén.
Oración por los misioneros Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Señor y Padre nuestro, que quieres que todos los hombres se salven; abre el corazón de eaquellos a quienes se les anuncia el Evangelio de tu Hijo para que lo reciban como verdadera buena noticia para
sus vidas, Mira con amor a los misioneros, que fortalecidos con el signo de la cruz son enviados como mensajeros de salvación. Que sean verdaderos apóstoles según tu corazón, hombres y mujeres de fe y de bondad, de escucha y diálogo. Que tu Espíritu los colme, y se haga paciencia en las pruebas, fortaleza en el cansancio, gozo en las dificultades, servicio en la pobreza de vida, testimonio de justicia y de paz. Que encuentren la felicidad anunciando tu Evangelio, y ofreciendo su vida cada día en tu servicio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración por las vocaciones sacerdotales Jesús, Buen Pastor, seguí llamando jóvenes que entreguen su vida al sacerdocio por amor a Vos y a tu Iglesia. Necesitamos testigos de tu amor que guíen a tu pueblo, anuncien tu Palabra y te hagan presente en los sacramentos, mostrando tu rostro misericordioso al mundo,
en especial a los más pequeños y necesitados.
Concede a los que llamas la fuerza de abandonar todo
Por intercesión de María, Madre de las Vocaciones,
para seguirte solo a ti, que eres el el Amor. Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que
te pedimos por la fidelidad de los seminaristas. Amén.
has escogido.
Oración por los Sacerdotes y Consagrados Oh Jesús, Buen Pastor, acoge nuestra alabanza y nuestro sincero agradecimiento por todas las vocaciones que, mediante tu Espíritu, regalas continuamente a tu Iglesia. Asiste a los obispos, presbíteros presbíteros y misioneros, y a todas las personas consagradas; haz que den ejemplo de vida verdaderamente evangélica. Da fortaleza y perseverancia en su propósito propósito a aquellos que se preparan para el sagrado ministerio ministerio y la vida consagrada. Multiplica los evangelizadores para anunciar tu nombre a todos los pueblos. Protege a los jóvenes de nuestras familias y comunidades; concédeles prontitud y generosidad para seguirte; vuelve también hoy tu mirada mirada sobre ellos y llámalos.
Escucha, oh Cristo, nuestras preces, por intercesión de María Santísima, Madre tuya y reina de los apóstoles. Amén Juan Pablo II
Oración por la Iglesia Señor, que en la alianza sellada por Jesucristo, convocas de entre todas las naciones un pueblo para que sea una en el Espíritu: concede que tu Iglesia cumpliendo fielmente su misión camine hacia ti con toda la familia de los hombres y sea fermento y alma de la sociedad humana, para renovarla en Cristo y transformarla en familia de Dios. Te lo pedimos por el mismo Señor Jesucristo. Amén.
“¿Cuál es el mayor mal que el hombre puede hacerse a sí mismo? – Olvidar que es hijo de un rey.”
Antes de un Examen Señor, voy a rendir un examen, dame tu paz y veni conmigo. Dame simplicidad y veni conmigo para poder cosechar el fruto de las semillas que planté en las largas horas de estudio. Que sea el resultado de todo el esfuerzo realizado, de todo este estudio que, día a día, fui entregando como ofrenda y oración. Dame serenidad y veni conmigo, para escuchar atentamente las preguntas y elaborar, con calma, las respuestas. Que no me agrande cuando sepa mucho, ni miedo si no puedo recordar todo lo que aprendi. No te pido milagros, solo claridad para intensificar y dar fuerzas a mi razón. Vos, que más de una vez fuiste “puesto a prueba”
dale a quienes van a examinarme razón, justicia y buen humor. Vos que sos mi único Maestro,
escúchame y veni conmigo. Amén
Oración por un difunto Señor, Dios nuestro, escucha la súplica que hacemos tus hijos implorando tu misericordia por nuestro hermano/a… sostenidos por la esperanza cierta que el último día resucitará. Aunque él está muerto ante nuestros ojos, sin embargo vive en tu presencia. Por tu inmensa bondad, perdona los pecados que ha cometido por su humana fragilidad, acepta el amor que puso en su vida. Que tu amor de Padre le abra las puertas del cielo donde pueda gozar de la vida eterna. Mira también a tus hijos que lloramos afligidos por su partida, se para nosotros un refugio y reanímanos para que superando las tinieblas de nuestro dolor seamos consolados por la paz de tu presencia. pr esencia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Por la madre difunta Señor Jesús, te pedimos de todo corazón por el eterno descanso de nuestra madre… Ella nos dio
la vida, nos enseñó a rezar y a amarte. Nos cuidó con ternura y con su ejemplo hizo hi zo que aprendiéramos a amar a los demás. Ahora Señor, se durmió en la muerte: que mi oración alcance de ti el perdón de sus faltas a fin de que pueda participar del premio que prometiste a tus hijos. Por el mismo Señor Jesucristo. Amén.
Por el padre difunto Señor Jesucristo, te pedimos por la felicidad eterna de nuestro querido padre. Él nos dio la vida, nos protegió en nuestras debilidades y con su trabajo nos alimentó y nos ayudó a crecer. Fue la mano que sostuvo el hogar y con su vida nos enseñó a ser honestos y a amarte. Ahora que q ue se ha dormido en la muerte te pedimos que tu misericordia perdone sus faltas y que pueda unirse a tu ángeles y santos que te alaban eternamente en el cielo. Te lo pedimos por el mismo Señor Jesucristo. Amén.
“En la Casa de mi Padre hay muchas
habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. ”
Oraciones a los Santos Oración a San José Padre San José, tu has sido el árbol vendito puesto por Dios, no para dar fruto, sino para dar sombra; sombra protectora de María, tu Esposa; sombra de Jesús que que te llamó padre y al que le entregaste todo. Tu vida tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser eficaz en todas las situaciones; me enseña a esperar en la oscuridad, firme en la fe. Que tu e jemplo me acompañe en todo momento: florecer donde la voluntad del Padre me ha plantado, saber esperar, entregarme entregarme sin reservas hasta que la tristeza y el gozo de los demás sean mi tristeza y mi gozo. San José protege la Iglesia. San José, cuida nuestras familias. Amén.
Santa Teresita Seño y Padre nuestro, que por medio de Santa Teresita quisiste recordar al mundo el amor misericordioso que llena tu corazón y la confianza de hijos que debemos tener en ti, te damos gracias
por haber colmado de gloria a la que siempre fue tu hija fiel y de haberle dado el poder para atraer cada día un gran número de almas para que te alaben eternamente. Santa Teresita del Niño Jesús, que prometiste hacer el bien sobre toda la tierra derramando una lluvia de rosas sobre los que te invocan, alcánzanos de Dios la gracia que te pedimos. Amén.
San Isidro Labrador Glorioso San Isidro, tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, de trabajo y oración; enséñanos a compartir el pan de cada día con nuestros hermanos los hombres, y haz que el trabajo de nuestras manos humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza al nombre de Dios. Como tú queremos acudir confiadamente a la bondad de Dios y ver su mano providente en nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Beato Cura Brochero Señor, de quien procede todo don perfecto: Tu dispusiste que el Beato José Gabriel del Rosario
fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia, y lo esclareciste por su celo misionero, su predicación evangélica y una vida pobre y entregada: te suplicamos que completes tu obra, glorificando a tu Siervo con la corona de los Santos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
San Luis Orione Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te adoramos y te damos gracias por la inmensa caridad que has infundido en el corazón de Luis Orione y por habernos dado en EL al apóstol de la caridad, al padre de los pobres, al bienhechor de la humanidad dolorida y desamparada. Concédenos que podamos imitar el amor ardiente y generoso que Don Orione Ori one ha abrigado hacia Ti, la Santísima Virgen María, la Iglesia, el Papa y todos los afligidos. Por sus méritos e intercesión, concédenos la gracia que te pedimos… (rezar tres Glorias)
Al propio santo Padre Bueno que concediste a mi m i patrono/a………….. (nombrarlo) conocer y amar a Jesucristo nuestro
Señor, te ruego por su intercesión me concedas la
gracia que te pido ….. (pedir la gracia) y de poder vivir con más fidelidad el Evangelio. Te lo imploro por Cristo Nuestro Señor. Amén
Oraciones para la vida cotidiana Padre, me pongo en tus manos Charles de Foucauld
Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.
Toma, Señor y recibe San Ignacio de Loyola
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad: todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste; a Ti, Señor, lo torno. Todo es tuyo, dispón de mí, según tu voluntad. Dame tu amor y gracia: que esto me baste. Amén
Nada te turbe Santa Teresa de Jesús Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. ¡Sólo Dios basta!
Acto de Fe
Señor mío y Dios mío: creo en Ti porque Tú eres el Camino la Verdad y la Vida. Creo en todo lo que has revelado y la Iglesia nos enseña. ¡Dios mío, aumenta mi fe!
Antes del trabajo Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos acompañe y fortalezca, para que estemos siempre dispuestos a obrar el bien y desde nuestro trabajo construir tu reino. Amén
Oración de la tarde Yo sé que tú eres mi Padre, en cuyos brazos me refugio. No te pregunto cómo me guías, quiero seguirte libre de toda preocupación. Y si, delegando en mí tu poder, me hicieses decidir a mí mismo sobre mi existencia, la pondría entre tus manos, simplemente, si mplemente, como hijo tuyo, con toda confianza. Amén.
Oración de san Francisco de Asís Ante el Cristo de san Damián
Sumo y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento. Amén.
Sé bueno con nosotros Oración de los pescadores bretones
Señor, sé bueno con nosotros; el mar es tan inmenso y nuestro barco tan pequeño. Amén.
Oración para irradiar a Cristo Cardenal Newman Amado Señor, ayúdame a esparcir tu fragancia fragancia donde quiera que vaya. Inunda mi alma de espíritu y vida. Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto que t oda mi vida solo sea una emanación de la tuya. Brilla a través de mí, y mora en mi de tal manera que todas las almas que entren en contacto conmigo puedan sentir tu presencia en mi alma.
Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor. Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú; a brillar para servir de luz a los demás a través de mí. La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí; serás Tú quien ilumine a los demás a través de mí. Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta, brillando para quienes me rodean. Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo, por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago, por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón. Amén.
Ser presencia Cardenal Pironio Toma Señor, que sea presencia,
para que hable de Tí sin si n nombrarte; que sepa callar cuando es preciso con el gesto que reemplace la palabra. Que sea presencia con la luz que luz que ilumina el lenguaje del silencio y voz, que surgiendo de la
vida, no habla. Que sea presencia para decirle a los demás que estamos cerca, aunque sea grande la distancia que separa. Que sea presencia para intuir la esperanza de los otros y simplemente, llenarla. Que sea presencia para sufrir con el que sufre y desde dentro, mostrarle que Dios cura nuestras llagas. Que sea presencia riendo con el que ríe y alegrándome con el gozo del hermano porque ama. Que sea sea presencia presencia para para gritar con la fuerza del Espíritu la verdad que desde Dios siempre nos salva. Que sea presencia para vivir expuesto y sin armas, confiando ciegamente en tu Palabra. Que sea presencia para llevar el “desierto” de los hermanos, que es compartir tu Misterio y decirles que los amas. Que sea presencia para escuchar tu lenguaje en silencio, y para“ver” por ellos cuando la fe pareciera que se apaga. Que sepa ser presencia, Señor, para saber esperar tu tiempo sin apresuramientos y con calma. Ser S er presencia para dar serenidad con una paz muy
honda, y vivir la tensión del desconcierto en una Iglesia que, porque crece, cambia. Ser presenci a para abrirme a los “signos de l os os tiempos” manteniéndome fiel a tu Palabra. En fin, ser presencia Señor, para continuar siendo peregrino en el camino poblado de hermanos, gritando en silencio que estás estás vivo y que nos tienes tomados de la l a mano. ¡Amén!
Ven, Jesús, Jesús, a buscarme buscarme San Ambrosio de Milán
Ven, Jesús, a buscarme, busca a la oveja perdida. Ven, pastor. Deja las noventa y nueve y busca la que se ha perdido. Ven hacia mí. Estoy lejos. Me amenaza la batida de los lobos. Búscame, encuéntrame, acógeme, llévame. Puedes encontrar al que buscas, tomarlo en brazos y llevarlo. Ven y llévame sobre tus huellas. Ven Tú mismo. Habrá liberación en la tierra y alegría en el cielo.
Señor, Dios mío, estoy alegre
Señor, Dios mío: como el pez que no puede vivir sin agua, yo no puedo vivir sin ti. Tú me has creado, y tú me mantienes con vida. Vengo hoy hasta ti para darte gracias por la vida que no dejas de concederme. Vengo a ti para darte gracias y decirte cuánto amo la vida. Estoy contento de vivir, aunque no comprenda, me quede inmóvil y no sepa dónde estoy. Estoy contento sobre todo de ser hijo tuyo, de llevar en mí el aliento de la vida divina, tu Espíritu Santo. Tú quieres vivir en mí, habitar en mí. Te doy gracias de todo corazón por este honor que me haces, por esta alegría. Amén.
Dios mío, yo te adoro Yo te adoro, mi Dios: a ti, la sabiduría que me ha imaginado, a ti, la voluntad que me ha querido, a ti, el poder que me ha creado, a ti, la gracia que me ha enaltecido, a ti, la voz que me llama, a ti, la palabra que me habla, a ti, la bondad que me colma, a ti, la providencia que guía mis pasos, a ti, la misericordia que me perdona, a ti, el amor que me abraza, a ti, el Espíritu que me anima, a ti, la
paz que me invade, a ti, la santidad que me convierte, de manera que sólo encuentro la paz contemplándote: Dios mío, yo te adoro. Amén
Cantico de las Criaturas San Francisco de Asís
Altísimo y omnipotente buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición. A ti solo, Altísimo, te convienen y ningún hombre es digno de nombrarte. Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación. Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo
tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento. Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte. Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos fr utos con coloridas flores y hierbas. Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, y sufren enfermedad y tribulación; bienaventurados los que las sufran en paz, porque de ti, Altísimo, coronados serán. Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. Ay de aquellos que mueran en pecado mortal. Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad porque la muerte segunda no les hará mal. Alaben y bendigan a mi Señor y denle gracias y sírvanle con gran humildad.
alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. 6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
Decálogo de la serenidad: Solo por hoy Juan XXIII “
”
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez. 2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo. 3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este ttambién. ambién. 4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos. 5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere. 8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión. 9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario que la buena providencia de Dios se ocupa ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo. 10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
“ ¡He ¡He ahí a tu madre! ” ”
Cenáculo 2015